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Se conoce como erección al estado en el que el pene se vuelve rígido, aumentando de tamaño, debido a que su tejido interno se llena de sangre. Las erecciones suelen ser consecuencia de excitación sexual, aunque también se presenta en ocasiones en las que no existe estimulación táctil y/o psicológica. El mecanismo primario que hace posible una erección es la dilatación de las arterias que suministran sangre al pene, las cuales permiten de esta manera el paso de más sangre para llenar el tejido esponjoso y eréctil de las tres cámaras internas, causando aumento en el tamaño del pene y rigidez en el mismo.
El tejido eréctil, ahora ensanchado, presiona las venas, impidiéndoles llevarse demasiada sangre. Es más el líquido que entra al pene que el que sale del mismo hasta llegar a un equilibrio, en el que fluye el mismo volumen de sangre a través de las arterias dilatadas que a través de las venas comprimidas, por lo cual el tamaño definitivo en erección del pene no es adquirido sino hasta alcanzar dicho equilibrio.
La erección hace posible el coito, pero no es indispensable para todas las actividades sexuales. Aunque muchos penes erectos apuntan (ángulo eréctil) hacia arriba, es común y normal que lo hagan hacia abajo, paralelamente al suelo o en muchas otras direcciones; esto depende de la tensión del ligamento suspensor que hace que el pene erecto esté en dicha posición. El grado de rigidez de cada pene también es variable.
La falta de erección peneal (antes llamada impotencia, actualmente denominada disfunción eréctil) puede tener múltiples causas, que van desde lo psicomático (las más frecuentes) hasta enfermedades de tipo vascular o sistémicas (es decir, corporales, orgánicas, que implican un problema de salud en toda la economía). Actualmente es muy común que los varones utilicen medicamentos (por ejemplo, el Sildenafil, cuyo nombre comercial es Viagra) para estimular vascularmente el área peneal y lograr, así, una erección satisfactoria (aunque, al igual que cualquier otro medicamento de la farmacología, son muy comunes los efectos secundarios, sobre todo porque quienes utilizan estos medicamentos suelen hacerlo sin atender las recomendaciones de un especialista, pues se trata de un problemas de salud en uno de los ámbitos que es quizá el más íntimo de la vida de un individuo).
También son frecuentes otros procedimientos. El uso de una bomba de vacío, por ejemplo, es un procedimiento físico. Pero quizá el procedimiento más innocuo, el que de hecho no provoca efecto secundario alguno y genera los mayores beneficios es el que consiste en promover un estado de relajación mental del individuo y un cambio en sus procesos cognitivos, conductuales y emocionales: se ha demostrado que un gran porcentaje de los casos con disfunción eréctil se resuelven cuando el paciente modifica los pensamientos, los comportamientos y las emociones que ha venido manifestando durante muchos años acerca de su propia sexualidad, de su relación de pareja y de sus valores acerca de su rol sexual en la familia y en la sociedad, entre otros muchos aspectos.
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